SER DESCALZO

Te cuento quién somos, de manera sencilla, sin intención de enrollarme. Soy religioso, carmelita descalzo y pertenezco a una familia que bebe de la tradición que soñaron unos ermitaños allá por el siglo XII en Tierra Santa y que se nombraron como «Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo». Aunque parezca un poco lejano y antiguo, de ellos conservamos aún el sentido mariano y bíblico de nuestra vida. La Virgen María es para nosotros Madre y Patrona, ejemplo vivo de vida interior y unión con el misterio de Cristo; el profeta Elías, representante de la mejor tradición bíblica, es el modelo del que contempla al Dios vivo y presente en la historia y se abrasa en el celo de su gloria. Con él, nos sentimos escuchantes y proclamadores de la Palabra de Dios.

De ese nacimiento ermitaño y mariano que se gesta en Israel pasamos a Europa y en el siglo XVI una mujer y un hombre vislumbraron una nueva manera de ser carmelitas. Me refiero claramente a Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Ellos soñaron un estilo de vida sencillo, centrado en la presencia de Dios, a través de la oración y el crecimiento de las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad.

Seguro que te preguntarás ¿Cómo es nuestro día a día? Y para contestarte a eso te remito al tuyo propio. Piensa lo que haces y verás como puedes definirlo de forma sencilla. Y así es nuestro estilo de vida, vivido desde la sencillez, en comunidad de hermanos que intentamos ayudarnos y querernos a pesar de nuestras limitaciones; que vivimos al ritmo de la Palabra de Dios, en escucha constante de su Palabra y en diálogo con el Dios de la Vida a través de los ratos de oración diaria, personal y comunitaria, intentando que nuestra vida se asemeje cada vez más a Él. Estamos atentos también a lo que se nos pide, el servicio a la comunidad y la vida. Contemplativos y activos, disponibles a las necesidades que la Iglesia nos pide y atentos siempre a las necesidades de los más pequeños.

El Espíritu Santo se ha dignado conceder a nuestra familia religiosa una gran fecundidad a través de monjas y frailes de deslumbrante santidad, que son Maestros espirituales de la Orden y de toda la Iglesia: Santa Teresa de Lisieux, Santa Isabel de la Trinidad, San Rafael Kalinowsky, Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Santa Teresa de los Andes, los Beatos Francisco Palau, María Eugenio del Niño Jesús y tantos otros. Tres de ellos, los Santos Padres Teresa de Jesús y Juan de la Cruz y Santa Teresa de Lisieux han sido reconocidos, además, como Doctores de la Iglesia Universal.

La vida de Santa Teresa y San Juan de la Cruz son tan interesantes que te animamos a leerlas a través de sus propios escritos o de los biógrafos de su tiempo. Sus vivencias tan importantes que leyendo su vida nos damos cuenta verdaderamente del significado y la profundidad de la vida a la que estamos llamados a vivir hoy.

¿Estás dispuesto a conocer un poco más nuestra familia?

¡Hola amigo o amiga que te asomas a esta ventana digital!